UN VIRUS MÁS PELIGROSO QUE EL COVID-19
Este tema lo escribí un día convocado a oración y ayuno nacional. Había dispuesto hoy no hacer uso de este medio, pero estaba orando y vino a mi una palabra y siento que debo compartirla, porque si Dios me la dio no es para guardarla, seguro a alguien llegará. Y Dios me guió a esta porción de la Biblia en Salmos 9:15 y 16-"Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron;en la red que escondieron fue tomado su pie. Jehová ha hecho conocer el juicio que ejecutó. En la obra de sus manos fue enlazado el malo"
En los últimos días el temor se ha apoderado de la humanidad,de muchas naciones, de muchos gobernantes. Muchos están buscando el rostro de Dios, y eso es maravilloso. Porque muchas veces es necesario que algo como esto acontezca para entender que somos muy frágiles, que somos débiles, y que necesitamos la protección de un Todopoderoso; sin Él, nada podemos hacer.
La causa de este temor que ha acaparado la atención del mundo, que ha tomado el control aún de la libertad, por el que se ora, se ayuna, se vigila, se escribe, se predica, etc. Es un "virus". Y como el ser humano no va a sentir temor si este virus ataca a hombres, mujeres, niños, ancianos, pobres, ricos, no hace diferencia. Todos estamos expuestos y aún los científicos debaten para crear algo que la detenga.
Pero hay un virus del cual tenemos que tener mucho más temor, debemos de sentir pánico, pues está destrozando no los cuerpos, sino las almas, y ese virus se llama "pecado". Y venía a mí corazón que podemos también llamarle COVID, como el que está haciendo temblar ahorita a muchas, muchas personas.
C orrupción
O dio
V iolencia
I ndiferencia
D elicuencia
Muchos, pero muchos humanos se dejan arrastrar por la corrupción (primera letra del COVID) y corrupción es algo descompuesto, podrido y quién la practica emana un olor desagradable ante la presencia de Dios y muchos de los que la practican hasta se escudan en la fe. Pero su palabra dice que aún Satanás se disfraza de ángel de luz. Realmente la corrupción es un virus al que debemos de temer.
El odio (segunda letra de COVID) ha llenado el corazón de muchos. Odio entre hermanos, entre padres e hijos, en hombres y mujeres, entre naciones, entre credos y Dios dejó como gran mandamiento "que nos amemos unos a otros". El odio, un gran virus.
La violencia (tercera letra de COVID) basta informarse por los distintos medios noticiosos...que leemos, que vemos. Violencia por todos lados. Asesinatos, extorsiones, violaciones, abortos, maltrato infantil, etc. Derramamiento de sangre, sin la mínima compasión. Hasta pretenden legalizar el aborto, que es asesinato de inocentes los cuales no pidieron formarse y que luego son asesinados, lanzados a la basura o violentados en sus hogares. Tremendo virus la violencia.
Indiferencia (cuarto letra del COVID) con indiferencia se mira lo que está pasando, el ser humano ve que Dios está gritando que se vuelvan a Él, y los corazones permanecen endurecidos, ven que se hunden pero no corren al arca de salvación, que es Jesucristo, no proceden al arrepentimiento, la indiferencia a creer que existe un soberano Dios que rige nuestra vida, es lo que permite que el virus poderoso que destruye las almas se propague. La indiferencia hace del ser humano, un ser soberbio, autosuficiente y quiere destronar al Dios Altísimo. Y esa indiferencia hace que viva como se le da la gana, sin respetar a Dios, sin respetar su vida, la vida de su prójimo, sin respetar el hogar que Dios le dió para vivir, la tierra que ha contaminado y destruido, hundiéndose en el hoyo que el mismo hace.
Delincuencia (última letra de COVID) delinquir es pasar por alto la ley, la autoridad y estamos ante una generación que no le importa pasar por alto toda ley y autoridad, la delincuencia es un azote, un flagelo que ha venido a robar hasta la paz y la prueba es que hoy vivimos entre rejas y prisiones en nuestros hogares a causa de la delincuencia. Realmente un virus, que al parecer nadie puede detener.
El COVID más peligroso es el compuesto por todas estas acciones, producto de un corazón alejado de Dios, de un corazón lleno de pecado y por éste debemos de clamar ante la presencia de Dios, para que Dios en su infinita misericordia transforme los corazones, las vidas y traiga la luz a las tinieblas, limpie la contaminación espiritual, sane nuestra tierra, esa tierra llamada CORAZÓN. Son los corazones los que necesitan sanidad. Hoy con esta enfermedad Dios grita: prepárate para venir al encuentro con tu Dios.(Amós 4:12) Los que conocemos su palabra sabemos que esto que estamos viviendo es cumplimiento de su palabra, es señal que la venida del señor está más cerca que nunca. Seguimos en el clamor por nuestro país, por la iglesia, por las familias, por los niños, por los ancianos, por las naciones, por los gobernantes. Y creemos que nuestro Dios se glorificará y que su palabra se cumplirá, porque él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Si aún no ha recibido a Jesús como su Salvador, aún Él da tiempo, no quiere que nadie se pierda sino que todos lleguen al arrepentimiento. Y si se ha ido de los caminos del Señor, hoy es tiempo de volver, vuelva a Cristo que le ama.
En los últimos días el temor se ha apoderado de la humanidad,de muchas naciones, de muchos gobernantes. Muchos están buscando el rostro de Dios, y eso es maravilloso. Porque muchas veces es necesario que algo como esto acontezca para entender que somos muy frágiles, que somos débiles, y que necesitamos la protección de un Todopoderoso; sin Él, nada podemos hacer.
La causa de este temor que ha acaparado la atención del mundo, que ha tomado el control aún de la libertad, por el que se ora, se ayuna, se vigila, se escribe, se predica, etc. Es un "virus". Y como el ser humano no va a sentir temor si este virus ataca a hombres, mujeres, niños, ancianos, pobres, ricos, no hace diferencia. Todos estamos expuestos y aún los científicos debaten para crear algo que la detenga.
Pero hay un virus del cual tenemos que tener mucho más temor, debemos de sentir pánico, pues está destrozando no los cuerpos, sino las almas, y ese virus se llama "pecado". Y venía a mí corazón que podemos también llamarle COVID, como el que está haciendo temblar ahorita a muchas, muchas personas.
C orrupción
O dio
V iolencia
I ndiferencia
D elicuencia
Muchos, pero muchos humanos se dejan arrastrar por la corrupción (primera letra del COVID) y corrupción es algo descompuesto, podrido y quién la practica emana un olor desagradable ante la presencia de Dios y muchos de los que la practican hasta se escudan en la fe. Pero su palabra dice que aún Satanás se disfraza de ángel de luz. Realmente la corrupción es un virus al que debemos de temer.
El odio (segunda letra de COVID) ha llenado el corazón de muchos. Odio entre hermanos, entre padres e hijos, en hombres y mujeres, entre naciones, entre credos y Dios dejó como gran mandamiento "que nos amemos unos a otros". El odio, un gran virus.
La violencia (tercera letra de COVID) basta informarse por los distintos medios noticiosos...que leemos, que vemos. Violencia por todos lados. Asesinatos, extorsiones, violaciones, abortos, maltrato infantil, etc. Derramamiento de sangre, sin la mínima compasión. Hasta pretenden legalizar el aborto, que es asesinato de inocentes los cuales no pidieron formarse y que luego son asesinados, lanzados a la basura o violentados en sus hogares. Tremendo virus la violencia.
Indiferencia (cuarto letra del COVID) con indiferencia se mira lo que está pasando, el ser humano ve que Dios está gritando que se vuelvan a Él, y los corazones permanecen endurecidos, ven que se hunden pero no corren al arca de salvación, que es Jesucristo, no proceden al arrepentimiento, la indiferencia a creer que existe un soberano Dios que rige nuestra vida, es lo que permite que el virus poderoso que destruye las almas se propague. La indiferencia hace del ser humano, un ser soberbio, autosuficiente y quiere destronar al Dios Altísimo. Y esa indiferencia hace que viva como se le da la gana, sin respetar a Dios, sin respetar su vida, la vida de su prójimo, sin respetar el hogar que Dios le dió para vivir, la tierra que ha contaminado y destruido, hundiéndose en el hoyo que el mismo hace.
Delincuencia (última letra de COVID) delinquir es pasar por alto la ley, la autoridad y estamos ante una generación que no le importa pasar por alto toda ley y autoridad, la delincuencia es un azote, un flagelo que ha venido a robar hasta la paz y la prueba es que hoy vivimos entre rejas y prisiones en nuestros hogares a causa de la delincuencia. Realmente un virus, que al parecer nadie puede detener.
El COVID más peligroso es el compuesto por todas estas acciones, producto de un corazón alejado de Dios, de un corazón lleno de pecado y por éste debemos de clamar ante la presencia de Dios, para que Dios en su infinita misericordia transforme los corazones, las vidas y traiga la luz a las tinieblas, limpie la contaminación espiritual, sane nuestra tierra, esa tierra llamada CORAZÓN. Son los corazones los que necesitan sanidad. Hoy con esta enfermedad Dios grita: prepárate para venir al encuentro con tu Dios.(Amós 4:12) Los que conocemos su palabra sabemos que esto que estamos viviendo es cumplimiento de su palabra, es señal que la venida del señor está más cerca que nunca. Seguimos en el clamor por nuestro país, por la iglesia, por las familias, por los niños, por los ancianos, por las naciones, por los gobernantes. Y creemos que nuestro Dios se glorificará y que su palabra se cumplirá, porque él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Si aún no ha recibido a Jesús como su Salvador, aún Él da tiempo, no quiere que nadie se pierda sino que todos lleguen al arrepentimiento. Y si se ha ido de los caminos del Señor, hoy es tiempo de volver, vuelva a Cristo que le ama.
Bendiciones del Señor
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