domingo, 12 de abril de 2020

CUANDO DIOS HABLA

El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
Salmos 50:1
Dios ha hablado desde siempre. Al Faraón en Egipto le habló a través de Moisés, para que dejara libre a su pueblo, Israel; pero, él endureciò su corazón y se empecinò en no dejarlos ir. Dios habló a través de nueve plagas y no escuchó, hasta la última, la muerte de los primogénitos, fue doblegado y dónde Jehová demostró que el libra a aquellos que son parte de su pueblo y que le obedecen. En el tiempo de Noé, también se advirtió sobre el fin que venía, sin embargo; no quisieron escuchar, endurecieron su corazón, hicieron oído sordo y pronto, cuando menos lo esperaban, el Dios de dioses habló y aquella humanidad perversa, sufrió las consecuencias de su desobediencia y rebeldía. Dios habló sobre Sodoma y Gomorra y dijo que iba a ser destruida y así fue. Por otra parte, Dios habló y mandó advertir que una ciudad llamada Nínive iba a destruirla, por su maldad por su pecado. Aunque el profeta se rehusó por un momento, pero luego pasó por un proceso que lo hizo llevar el mensaje y el mensaje tocó el corazón de aquellos habitantes, incluyendo a quién los gobernaba y convocó a ayuno y oración y ésta acción de arrepentimiento, tocó el corazón de Dios y el juicio se detuvo. Nuestro Dios en su misericordia, primero habla y convoca, ninguno de sus juicios ha venido sin avisar. Hoy Él está hablando a la tierra y convocándola, como dice su palabra, desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. Cuántos países están paralizados y atemorizados. Y a la luz de la palabra, podemos darnos cuenta que este solo es un principio de dolores. Porque lo que tiene que pasar en la tierra es grande, mucho más grande, pero Dios está hablando. Porque su propósito es de Salvación. Sus pensamientos son de bien. La sangre de Jesucristo derramada en la cruz del Calvario no fue en vano. Por eso él está llamando a un arrepentimiento, a un escudriñar de nuestros caminos y volvernos a Él (Lamentaciones 3:40, 41) que nuestros corazones y nuestras manos estén dirigidas hacia Él. Dios quiere un arrepentimiento, Él está dispuesto a perdonar. Nada pasa sin propósito y lo que hoy vivimos tiene un propósito divino, si los juicios de Dios vienen sobre la humanidad nadie podrá decir. Dios no habló. Dios habla a tiempo, advierte. Su palabra dice: ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó? Y nadie puede lamentarse de que el Señor no ha hablado más bien, lamèntese el hombre de su pecado. (Lamentaciones 3:37, 39).
Dios habla. Recuerde queda en nosotros si escuchamos y obedecemos. Cristo le ama y anhela que su corazón se abra, para que el More ahí, y haga la transformación de vida en usted. O hijo pródigo que se ha ido de casa del Padre, vuelva, regrese. El Padre de amor le espera para festejar en el cielo su regreso. Bendito su nombre para siempre.
Dios le bendiga

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