EL PROPÓSITO DE DIOS
PARA LA HUMANIDAD
“El Señor no retarda su
promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con
nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos proceda al
arrepentimiento”
2 Pedro 3:9
Todo existe con un
propósito y Dios en todo tiene un propósito. Uno de los propósitos y el más
grande propósito de Dios es que todos los seres humanos tengamos una actitud de
arrepentimiento de las cosas desagradables que hemos practicado y que Dios no
aprueba.
Pero ¿Qué es el
arrepentimiento? Se define como: “Pesar por haber hecho una cosa El
arrepentimiento debe tener evidencias; es decir, alguien que se ha arrepentido
tiene que demostrar con hechos ese arrepentimiento.
Con relación al
cristiano, alguien que ha tenido un arrepentimiento tiene que dejar atrás su
vida pasada y venir a novedad de vida. (2 corintios 5:17) Esto significa cambio
de vida, transformación, es algo similar a la metamorfosis, un mismo ser, pero
transformado en su forma y esto es evidente a los demás. No importa quienes
hayamos sido, al venir a arrepentimiento seremos nuevas criaturas, buen ejemplo
es Zaqueo, la biblia muestra una actitud de arrepentimiento en él. (Lucas 19:8)
El arrepentimiento
conmueve a Dios. La ciudad de Nínive es un ejemplo de esto. Nínive iba a ser
destruida porque su maldad había subido hasta la presencia de Dios, Dios en su
misericordia envía al profeta Jonás a advertir sobre el juicio que venía,
aunque el profeta al principio se rehúsa a llevar el mensaje, luego de un
proceso va y al escuchar el mensaje todos los habitantes de aquella ciudad
incluyendo al rey se arrepintieron y el juicio no cayó sobre ellos. (Jonás
capítulo 3) Dios vio el arrepentimiento genuino de ellos y tuvo misericordia.
Dios ha establecido un
día de juicio al mundo y su deseo es que haya un arrepentimiento como lo
tuvieron los habitantes de Nínive. Dios no quiere que nadie se pierda. (Hechos
17:30,31) “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia,
ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan; por cuanto ha
establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a
quien designó, dándole fe a todos con haberle levantado de los muertos”
El propósito de Dios es
maravilloso, Él es amor, y nos creó a nosotros en su gran amor y nos diseñó de
manera perfecta, nos dio un hogar perfecto. Todos sus planes son de bien para
la humanidad. Y el da tiempo para que todos procedan al arrepentimiento que
valoren el precio que se pagó por nuestra redención, esa ofrenda fragante, esa
vida pura y santa de su Unigénito hijo. (Juan 3:16) Jesús pagó el precio de
nuestra esclavitud de pecado y nos trajo de muerte a vida.
Sólo queda escudriñar nuestros
caminos y si aún no ha habido un verdadero arrepentimiento, no se debe de
esperar más, es tiempo de volvernos a Él; pedirle perdón con todo el corazón y
su palabra dice que él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad. El siguiente paso es caminar en sendas de rectitud,
obedeciendo su palabra y de esa manera entrar en su propósito divino. Estar
preparados para su venida. (Apocalipsis 3:3)” acuérdate, pues, de lo que has
recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete, pues si no velas, vendré sobre ti
como ladrón y no sabrás a qué hora
vendré sobre ti” Si tenemos a Cristo en nuestro corazón no podemos jugar al
arrepentimiento porque a Dios no le podemos engañar, ante su presencia estamos
descubiertos. Él escudriña nuestra mente y corazón hasta lo más profundo.
Los
que aún no le han abierto las puertas de su corazón al Salvador y Señor Jesús,
hoy es el día. Él está tocando a la puerta, a la puerta de tu corazón.
(Apocalipsis 3:20)” He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz
y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” Déjale entrar,
arrepiéntete…Él viene pronto y tiene un propósito maravilloso para todos…Amén.
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