domingo, 12 de abril de 2020

DISCIPLINA EN TIEMPOS DE COVID-19

Encontré una imagen en las redes, desconozco su autor, pero me llamó mucho la atención, es un mapa con el mundo con los países de todos los continentes y un texto que dice: "El coronavirus no lo vence el país más avanzado, sino el pueblo más disciplinado. Es nuestro momento de hacer historia" . Observando un poco la conducta del ser humano para la mayoría, ésta es una asignatura bastante difícil de aprobar, es decir la disciplina. Vivimos en una sociedad que rechaza la disciplina, desde el hogar, en los centros educativos, en el trabajo y algunas veces dentro de las organizaciones religiosas. La disciplina tiene varias definiciones; sin embargo, hay una en especial que para el momento que vivimos me parece apropiada: "Conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado". Hoy tenemos el reto de aplicar esto en nosotros. Queremos un resultado, ese resultado es volver pronto a la normalidad y que la situación de la salud no se vea más, afectada por este virus. Pero necesitamos un cumplimiento de las normas establecidas y que esto sea constante. No podemos engañarnos a nosotros mismos, incumpliendo lo establecido por las autoridades y querer que esto acabe. La palabra de Dios en Hebreos 12:11 nos dice: "Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados" Para la mayoría estar encerrados en cuatro paredes es motivo de tristeza, para otros que están sin percibir las ganancias que sirven para el sostenimiento de la familia, esto no es motivo de gozo, sino de preocupación; pero el pensar que el resultado de esto va a traer beneficios para nuestra vida es reconfortante, a los que creemos en el poder sobrenatural de Dios, la esperanza en sus promesas nos sostiene y nos ayuda a mirar con fe hacia el futuro, con la satisfacción de que estamos obedeciendo a su palabra, pues en ella se nos dice: " Sométase toda persona a las autoridades... porque no hay autoridad sino de parte de Dios y las que hay por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resisten; y a los que resisten acarrean condenación para sí mismos. (Romanos 13: 1,2) Es tiempo de demostrar que amamos y respetamos a Dios, obedeciendo su palabra. Rechazando todo argumento humano y buscándole en oración, ruego y clamor que es el arma poderosa para pelear contra este enemigo que se levanta y afirmarmos en nuestra fe, porque todo esto también es el fiel cumplimiento de su palabra que se cumple al pie de la letra. El cielo y la tierra pasará, mas su palabra no pasará.
Muchas bendiciones del Señor Jesucristo

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