lunes, 13 de abril de 2020

EL TEMOR NOS DEBILITA






CONFÍA EN LA GRANDEZA DE DIOS


“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos”

Números 13:30



Cuando Moisés envió a los doce espías a reconocer la tierra de Canaán, Dios mostró lo maravillosa que era esa tierra. (Números 13:27) Era la tierra que Él les había prometido.



Pero el enemigo puso espíritu de temor en 10 de ellos y dejaron de ver la grandeza y lo maravillosa que era la tierra y se enfocaron en lo negativo. (Números 13:28,31,33) Dijeron: “Pueblo más fuerte”, “Ciudad fortificada”, “Tierra que traga a sus moradores”, “Hombres de gran estatura”, “Gigantes; de raza de gigantes…y nosotros como langostas y así nos miraran ellos”.

Pero el espíritu de Josué y Caleb era distinto: “Subamos luego”, “Tomemos posesión”, Nosotros podremos más que ellos”, “Los comeremos como pan”. (Números 14:9) Dos puntos de vista diferentes sobre el mismo lugar; diez hombres con espíritu de temor y dos con espíritu de poder. Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio, así dice su palabra. (2 Timoteo 1:7) como hijos suyos tenemos que creer que el siempre estará de nuestro lado y si Él con nosotros ¿Quién en contra de nosotros? El enemigo querrá opacar las grandezas que Dios tiene para nosotros y buscará infundir espíritu de temor, pero el amor echa fuera el temor. (1 Juan 4:18) y sólo es el enemigo que quiere llenar nuestro corazón de miedo; es una manera de debilitar nuestra fe.



Josué y Caleb no tuvieron temor y Dios preservó su vida y cumplió el propósito que tenía para ellos. (Salmos 138:8) Josué se convirtió en el sucesor de Moisés e introdujo al pueblo de Israel a la tierra prometida y Caleb entró junto con él. (Números 14:24; 27:18,23) Los diez espías murieron, porque no confiaron en el poder de Dios a quien servían, se olvidaron de la grandeza de Él e influenciaron a los demás con su espíritu negativo; de tal manera, que movieron al pueblo a revelarse contra su líder Moisés y contra Dios mismo. (Números 14:36,37)
Que el espíritu de temor no se apodere jamás de nuestro corazón. Seamos como Josué y Caleb, confiados en la fuerza y grandeza de nuestro Dios.



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