miércoles, 15 de abril de 2020

TENEMOS QUE SER COMO NIÑOS...




TENEMOS QUE SER COMO NIÑOS…
“De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él”
Lucas 18:17
La niñez es una etapa hermosa en la vida del ser humano, llena de juegos, alegría y aprendizajes. (Lucas 2:40) Jesús pasó por esa etapa, “El niño crecía y se fortalecía y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre él”. Esta porción de la palabra de Dios demuestra la necesidad de los niños de ser cuidados física, intelectual y espiritualmente.

Los adultos tenemos que aprender de las características de los niños:

·         Sensibles: Ellos necesitan ser tratados con afectividad, ternura, emotividad. Son muy frágiles. Tenemos que llenarlos de mucho amor. Les gusta dar y recibir amor. Una característica muy especial. Tenemos que cuidar las palabras que les decimos, nuestras actitudes hacia ellos. Pero sobre todo tenemos que dar amor desinteresado como lo hacen ellos.
·         Creativos: Ellos usan mucho la imaginación, son muy originales. Y esa es una característica de nuestro Dios, pues somos obra de una creación divina perfecta y aprendemos a través de esta característica especial de los niños, a hacer la obra que el Señor ha puesto en nuestras manos, usando la creatividad, buscar nuevas maneras, nuevas ideas, nuevas estrategias de hacer su obra. Los hijos de Dios tenemos que ser creativos como niños.

·         Sinceros: Por naturaleza los niños no esconden la verdad, no hay en ellos falsedad, adulación, hipocresía. Si en determinado momento no son sinceros, es porque alguien  que está a su alrededor no lo es, muchas veces imitan a quien tiene a su alrededor. Tenemos que ser más como ellos, auténticos, verdaderos, pues eso lo que nuestro Señor quiere, gente que le adore en espíritu y verdad. 

·         Imitan: Con esta característica más que aprender necesitamos ser muy cuidadosos, porque los niños aprenden más de lo que los adultos hacemos que de lo que decimos. Por lo que esto implica una gran responsabilidad nuestra de imitar a Cristo, para que ellos lo imiten también a través de nuestro ejemplo.

·         Moldeables: Los niños son como barro, con los que podemos hacer verdaderas obras de arte, hechas con amor, dedicación, lo más perfectas posible y así tenemos que ser nosotros en las manos de Dios, dejarnos moldear como el barro en manos del perfecto alfarero.

·         Confían en sus padres: Los niños tienen una confianza plena en sus padres, confían en el amor y el cuidado que estos les dan y Jesús dijo: “Si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos ¿Cuánto más vuestro padre que está en los cielos?” (Mateo 7:11) Esto nos enseña que debemos acercarnos con toda confianza a nuestro Padre Celestial.

·         Perdonan y olvidan fácilmente: Qué gran ejemplo nos dan los niños, ellos no guardan rencor. Si tienen algún enojo, rápidamente lo olvidan y al momento vuelven a sus juegos. Tenemos mucho que aprender de ellos. Ese es el corazón que anhela el Señor que tengamos.

·         El niño quiere saber, quiere conocer, tiene hambre de crecer en conocimiento, de aprender cosas nuevas. Seguramente si hacemos eso llegaremos a un gran conocimiento de las promesas del señor y de sus propósitos divinos.

·         El niño es dependiente: Depende totalmente de su padre. El padre es el proveedor de lo que el necesita. Gran enseñanza para nosotros que nuestra dependencia de Dios debe de ser completa, creer que sólo en sus brazos estamos seguros, así como el niño necesita de su padre, para no sentirse frágil, sino seguro y confiado, nosotros también debemos tener el sentir de salmista David: “Sepa yo, cuán frágil soy” (Salmos 39:4) 

Jesús enseñó que el reino de Dios es opuesto al reino del mundo; pues en el reino de Dios, el más grande es el más pequeño y el más pequeño es más grande. Mostró que mientras el mundo enseña a desear el poder para vencer y dominar, los cristianos tenemos que reconocer nuestra fragilidad y necesidad de depender de Él, tener humildad y modestia. Es necesario confiar plenamente en Dios, así como el niño confía en su padre. 

Teniendo el alma, corazón y mente de un niño  estaremos seguros y felices aun en la adversidad…porque aprenderemos a depender de Dios y sólo así entraremos en el reino de los cielos, por eso, “Tenemos que ser como niños”
08-9-2018
11:50 P.M

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El propósito de Dios, para la humanidad

EL PROPÓSITO DE DIOS PARA LA HUMANIDAD “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente ...